PARTE 1
«Por favor, váyase de aquí, señora. Este hotel no es para cualquiera».
Antes de que pudiera responder, una copa de champán cayó sobre mi pecho.
Fría, dorada, carísima, se deslizó por mi chaqueta color arena y manchó la tela que la abuela Mercedes me había regalado cuando me dijo: «Algún día cuidarás esto mejor que todos nosotros».
Siguiente»»