La operadora me pidió que respirara, que hablara despacio, que no colgara, pero yo apenas podía ordenar las palabras dentro de mi boca.
Le dije la dirección tres veces. Le dije que mis padres no respondían. Le dije que seguían respirando, aunque apenas.
Luego me preguntó si había algo extraño en la casa.
Miré alrededor.
