"¿Por qué no lo expusiste?"
Mariana mira a su alrededor, a la sala llena de invitados, cámaras, brindis, sonrisas.
"Porque lo expusieron en la iglesia, todos estarían hablando del escándalo con la novia humillada. Pero si lo hubiera dejado creer que ganó, él mismo habría entregado el video".
Esa noche, durante el brindis, Santiago se conectó al micrófono. "Mariana es la mujer de mi vida", dijo con efecto. "Prometo cuidarla, matarla y amarla para siempre."
Los invitados se conmovieron profundamente y aplaudieron.
Fue Mariana quien tomó el micrófono.
"Santiago, hoy me has demostrado quién eres en realidad", dijo él, mirándolo fijamente. "Te prometo que nuestra vida juntos será lo que te mereces."
Todos volvieron a aplaudir, indicando que era una declaración de amor.
Solo Santiago, por un instante, notó la firmeza en su voz.
Y cuando la fiesta terminó, Mariana salía del hotel y Santiago la seguía por una puerta lateral.
Ella sacó su celular, comenzó a grabar… y lo que escuchó la dejó sin aliento.
PARTE 3
"No seas tonta, Camila", dijo Santiago en el estacionamiento del hotel. "Lo más difícil ya pasó. Ya soy su esposa."
Mariana estaba detrás de una columna, con su celular grabando entre los brazos. Los sonidos le llegaban desde lejos.