Llegué a la mansión de un multimillonario con 1 maleta vieja y 2 niños empapados por la lluvia. Él estaba solo, enfermo y acercándose al final de su vida. Ninguno de nosotros imaginó que una fotografía olvidada, una carta escondida y un acto de bondad del pasado cambiarían para siempre el destino de nuestras familias.