Maricela levantó el celular.
—Tengo todo grabado.
Luego sacó unas copias dobladas.
—También encontré los papeles de La Casa Clara, en Cuernavaca.
Sara palideció.
—Es una clínica privada. Muy discreta. Muchas familias la usan para esconder jóvenes incómodas.
Valentina tomó la mano de Alejandro con fuerza.