El millonario volvió a casa temprano… entonces la criada susurró: “Guarde silencio, señor. Necesita ver esto ahora mismo.”

PARTE 1

“Señor, no haga ruido… si su esposa lo escucha, su hija no sale viva de esta casa.”

Alejandro Mondragón se quedó helado en la entrada de servicio de su propia mansión, con un ramo de rosas blancas en la mano y el corazón golpeándole como si quisiera salirse del pecho.