Anoche detuve a d3ad en la puerta de mi garaje. Al principio pensé que lo habían clavado a la pared como una broma. Luego me di cuenta de que estaba vivo.
Ahí estaba: amarillo brillante, cubierto de pequeños puntos negros, con largas púas oscuras que sobresalían de su cuerpo como una especie de arma alienígena en miniatura. No se movía. No corría. Simplemente se aferraba a la pared, completamente inmóvil, como esperando a que lo viera.
Continúa en la página siguiente: