Es importante ser honestos. Esto no es una cura y sigue siendo experimental. Los científicos aún están investigando su funcionamiento exacto y quiénes podrían beneficiarse más, y el uso de luces intermitentes en casa no es lo mismo que la terapia cuidadosamente calibrada utilizada en los estudios. Se necesitan ensayos más amplios antes de llegar a conclusiones definitivas.
Sin embargo, la idea central es realmente prometedora. En lugar de atacar la enfermedad únicamente con fármacos, los investigadores se preguntan si los propios ritmos cerebrales pueden utilizarse para activar sus sistemas naturales de reparación y limpieza, un enfoque que algún día podría explorarse también para otras afecciones.