No miró a su padre.
Se escondió bajo mi barbilla con tal desesperación que mi esperanza se desvaneció.
Desde abajo llegó el lejano sonido de una sirena.
No miró a su padre.
Se escondió bajo mi barbilla con tal desesperación que mi esperanza se desvaneció.
Desde abajo llegó el lejano sonido de una sirena.