La disminución de testosterona se debate ampliamente como una consecuencia inevitable del envejecimiento. Sin embargo, las investigaciones demuestran que, para una proporción significativa de hombres, el factor principal no es la edad, sino el sueño.
Un estudio publicado en la Revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA) siguió a 10 hombres jóvenes y sanos, con una edad promedio de 24 años, durante una semana de sueño normal, seguida de una semana de sueño restringido a cinco horas por noche. Tras solo una semana de restricción del sueño, los niveles de testosterona diurna disminuyeron entre un 10 y un 15 %, una reducción que los investigadores describieron como equivalente a un envejecimiento hormonal de 10 a 15 años. Los participantes también reportaron una disminución significativa del bienestar, menor energía, dificultad para concentrarse y disminución de la libido, todo lo cual se correlacionó directamente con la reducción de testosterona y no solo con la privación del sueño.