El golpe de la verdad
El dolor de la bofetada aún me quemaba la mejilla cuando la mano de Monika Wójcik me golpeó con fuerza en la cafetería de la gerencia. "¿De verdad creías que tenías derecho a beber de la taza de mi marido?", gritó, sus palabras resonando en el silencio sepulcral de la sala.