PARTE 1
—No le digan a Valeria que el bebé se parece a Diego… todavía.
Valeria se quedó inmóvil frente a la puerta entreabierta del cuarto 312, en el área de maternidad del Hospital Ángeles de Puebla, con una bolsa azul colgándole de la muñeca y un ramo de margaritas blancas aplastándosele contra el pecho.
Había llegado sonriendo.