Encontramos una sustancia misteriosa en el suelo del baño y pasamos una hora intentando identificarla. Esto es lo que finalmente resultó ser.

Mi primera impresión fue que algo se había caído de un desagüe. Mi novia especuló que podría ser moho que se había formado durante la noche. Yo me preguntaba si se habría caído del techo o si habría salido de la pared.

Ninguna de nuestras hipótesis parecía del todo correcta. Cuanto más hablábamos del tema, más imaginativas se volvían nuestras teorías. En un momento dado, nos preguntamos si podría haber sido de una planta o de un trozo del embalaje de un pedido de comida reciente.

Nos reímos un poco, pero era una risa nerviosa. Ambos éramos conscientes de que éramos dos adultos completamente desconcertados por una pequeña mancha en el suelo.

Cómo lo desconocido puede inquietar incluso a la persona más serena.

Mirando hacia atrás, lo que más me sorprendió fue la rapidez con la que nuestra imaginación se desbocó. Mi novia estaba preocupada por la posible presencia de contaminantes en la casa. Yo me preguntaba si debía llamar al casero inmediatamente o consultar a un experto.

La verdad es que a nadie le gusta la incertidumbre, especialmente dentro de los límites de nuestro hogar. Cuando desconocemos algo, nuestra mente automáticamente imagina los peores escenarios. Es una reacción humana por excelencia.

Pensé en la frecuencia con la que los familiares mayores nos instan a mantener la calma cuando descubrimos algo inusual en casa. Mi abuela siempre decía que el pánico nunca resuelve nada. Siempre recomendaba observar con atención, respirar hondo y llamar a alguien que supiera más del tema.

Observa con atención, pero no te acerques demasiado.

Decidimos observar la mancha desde una distancia prudencial en lugar de quitarla de inmediato. Cogimos una linterna y tomamos algunas fotos con nuestros teléfonos, ampliando cuidadosamente la imagen para ver detalles que se nos habían escapado a simple vista.

La mancha parecía suave, ligeramente arrugada y casi gelatinosa. Tenía un ligero tono amarillento. No parecía particularmente amenazante, pero tampoco se parecía a nada que hubiéramos visto antes.

Como muchos apartamentos modernos, nuestro baño solo tenía una ventana pequeña y un extractor de aire. Notamos que a veces el aire permanecía húmedo más tiempo del que nos hubiera gustado, especialmente después de una ducha caliente.

El papel de la humedad y la ventilación en los espacios habitables

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