"Iación" en la gala de cumpleaños de la abuela de Alejandro. Querían que apareciera en video, me disculpara y retirara mi demanda de divorcio.
Cuando mi abogado me lo dijo, acepté.
Querían una escena.
Así que se la di.
La noche anterior a la gala, Alejandro llamó desde un número desconocido.
"Sofía, no hagas la videollamada".
"¿Por qué?", pregunté. "¿Ya no quieres que me disculpe?".
"Mi madre se pasó de la raya", dijo.
"No", respondí. "Solo estaba repitiendo lo que me enseñaste durante tres años".
Susurró que lo sentía.
Pero la disculpa llegó demasiado tarde.
"Hablaré mañana", le dije. "Y esta vez no seré una esposa indulgente".
Luego colgué.
PARTE 3
El salón de la gala brillaba con manteles blancos, orquídeas, copas de cristal y sonrisas perfectas.
La familia Montes valoraba más las apariencias que la verdad.
Colocaron una gran pantalla en la mesa principal. Pensaban que haría una reverencia a todos.
En cambio, aparecí ante la cámara en silla de ruedas, con la pierna aún sanando, acompañada de mi abogado.
Doña Teresa tomó el micrófono.
"Sofía, nos alegra que te sientas mejor. Aclaremos estos malentendidos."
Mariana se puso de pie y habló en voz baja.
"Siento si te hice sentir excluida. Nunca quise interponerme entre tú y Al."
Todos suspiraron con comprensión.
Entonces Doña Teresa dijo: "Eres esposa. Deberías ser madura. Mariana siempre ha sido frágil."
Miré a la cámara. "A ver si lo entendemos."
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