Después de cinco años bañando a mi esposo paralítico, lo escuché reírse y decir que yo era “una enfermera gratis”. Ese día no grité… ese día empecé a quitarle todo sin que se diera cuenta.

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Cinco años le limpié el cuerpo, le cambié sondas y le di de com

Cinco años dormí con un ojo abierto por si se ahogaba, por si le dolía algo, por si necesitaba que lo volteara en la cama a las tres de la mañana.

Cinco años oliendo a alcohol, pomada, cloro y caldo de pollo.

Cinco años creyendo que eso era amor.

Hasta que lo escuché.