"Tienes que hacerlo", dijo papá. Su agarre en mi mano se apretó hasta que pude sentir los huesos. "Tienes que hacerlo, Meghan. Por favor."
Algo en su desesperación no le cuadraba.
"No voy a dejar que esto arruine tu día."
Esto no era solo un padre terco siendo desinteresado.
Había un matiz frenético bajo las palabras que no podía explicar.
"¿Por qué es tan urgente?" Pregunté. "¿Por qué actúas como si la fecha fuera cuestión de vida o muerte?"
"¡Porque lo he dicho yo!"
La sala quedó completamente en silencio. Incluso el monitor cardíaco parecía contener la respiración.
"¿Por qué es tan urgente?"
Ryan se movió incómodo a mi lado. "Charlie, solo queremos estar aquí para ti."
"Si quieres estar aquí para mí", respondió papá, con la mandíbula apretada, "te pondrás ese vestido blanco y caminarás por el altar en tres semanas."
"¿Cómo voy a caminar por el altar sin mi padre?" Sollocé.
Apartó la mirada hacia la ventana, algo cerrándose tras sus ojos.
"Vas a andar. Te alegrarás. No pensarás en mí."
"¿Cómo voy a caminar por el altar sin mi padre?"
"Eso es literalmente imposible, papá."
"Meghan." Se giró, la energía frenética ardiendo justo bajo la superficie. "No retrases esta boda. Prométemelo."
"No puedo prometer eso."
"Por favor." Su voz se quebró con esa sola palabra. "Haz esto por mí. No dejes que nada detenga esta boda."
"Okay, okay," I said, just to bring his blood pressure down. "We'll figure it out."
"No retrases esta boda."
"No lo descubras", advirtió. "Hazlo ya."
Miré a Ryan por encima de la cabeza de mi padre. Me miró de nuevo.
Mi padre no estaba siendo terco.
Estaba desesperado.
Son cosas diferentes, y conocía a este hombre lo suficiente como para sentir la diferencia en mi pecho.
Estaba desesperado.
"Necesitas descansar", le dije suavemente.
"Solo prométemelo", murmuró, con los ojos ya pesados.
No respondí.
Me senté en la silla de plástico junto a su cama y escuché el pitido constante del monitor cardíaco, pensando en la expresión que puso cuando me dijo que no dejara que nada detuviera esta boda.
Algo me aterraba.
"Solo prométemelo."
The idea came to me at two in the morning. Ryan was asleep beside me.
If my father couldn't come to the wedding, the wedding would come to my father.
I called the venue at eight the next morning.
I called the priest an hour after that.
I spent the next three days rearranging every detail.