Colgó el teléfono y se lo pasó a Maelie. «Prepárate para llamar al 911 si me pasa algo», le dijo. Corrieron hacia el agua, donde él lanzó la bolsa de basura por el aire para inflarla y luego la selló con cinta adhesiva. Con Maelie a su lado, rezó una breve oración: «Dame paz, Dios. Guía mis acciones. Protégelo a él y protégeme a mí».
Embarcándose en un rescate heroico
La base del árbol al que Bennett se aferraba se encontraba justo río abajo de la rampa para botes, inclinada en un ángulo de 45 grados sobre el agua. Reinhardt se desnudó hasta quedarse en ropa interior, trepó por el tronco unos metros por encima de la corriente, respiró hondo y saltó al agua, sosteniendo el improvisado flotador sobre su cabeza.