Regresé a casa sin avisar la noche de Año Nuevo para conocer por fin a mi hijo recién nacido. Pero encontré a mi esposa recién operada, hambrienta y temblando junto a nuestro bebé en un departamento casi vacío. Mi madre y mi hermana habían desaparecido con el dinero que les dejé para cuidarlos. No grité. Solo revisé las cámaras de seguridad… y descubrí una traición mucho más terrible.