Dejar que el cabello se vuelva gris rara vez significa rendirse; se trata de optar por no hacerlo. Optar por no participar en el esfuerzo constante de aparentar ser más joven, de gastar tiempo y dinero para asegurar a los demás que aún lo estás intentando. Es una decisión íntima y visible de vivir en consonancia con la realidad en lugar de actuar. Esa elección puede sentirse como un espejo en el que nadie pidió mirarse.
¿Por qué las personas que dejan que sus canas se vuelvan incómodas a menudo incomodan a los demás?