Doña Carmen llegó apoyándose en su bastón.
—Escuché todo. Roberto siempre fue un cobarde. ¿Qué hacemos? Si quiere, llamo a mis hijos y sacamos esas cajas ahorita.
Negué con la cabeza.
Doña Carmen llegó apoyándose en su bastón.
—Escuché todo. Roberto siempre fue un cobarde. ¿Qué hacemos? Si quiere, llamo a mis hijos y sacamos esas cajas ahorita.
Negué con la cabeza.