Además, los fosfatos y aditivos presentes en las salchichas alteran el equilibrio mineral del cuerpo, afectando a los huesos y las arterias. Su consumo ocasional no supone un problema, pero cuando se convierten en un alimento habitual del desayuno, representan un riesgo. Lo ideal es sustituirlas por proteínas magras como huevos, pechuga de pollo o incluso legumbres.
Carne y pescado
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