Firmé los papeles del divorcio, y él salió corriendo a celebrar el “bebé varón” de su amante… Pero en la clínica, el médico estudió la ecografía y dijo: “Las fechas no coinciden.”

Ahí entendió.

No había perdido un departamento.

No había perdido una esposa.

Había perdido la confianza de un niño.

El anuncio del vuelo a Madrid sonó por las bocinas.