1 litro de agua tibia
1 cucharada de levadura seca
2 cucharadas de azúcar moreno
1 cucharada de jabón líquido para platos
Un cubo o recipiente grande
Una caja de cartón (opcional)
Pasos de producción
Sigue estas sencillas instrucciones para preparar tu trampa:
Preparación de la base: Vierte 1 litro de agua tibia en el cubo. El agua tibia ayuda a activar la levadura más rápidamente e inicia el proceso de fermentación.
Añadir el cebo: Agrega la cucharada de levadura seca y las dos cucharadas de azúcar moreno. Revuelve suavemente. Después de unos minutos, verás burbujas en la superficie. Esto indica que se está produciendo CO2 y que tu repelente de mosquitos está funcionando.
Captura de insectos: Una vez iniciada la fermentación, agrega una cucharada de jabón líquido para platos. No revuelvas. Simplemente deja que el jabón se absorba en la superficie. El jabón rompe la tensión superficial del agua. Por lo tanto, cualquier mosquito que se pose en la superficie se hundirá inmediatamente y no podrá escapar.
Preparación del dispositivo: Coloca el cubo dentro de una caja de cartón con una abertura lateral. La abertura debe ser lo suficientemente grande para que entren los mosquitos, pero lo suficientemente pequeña para proteger la trampa de las ráfagas de viento. También puede usar el cubo solo, dejando la tapa ligeramente entreabierta.
Ubicación y mantenimiento para obtener resultados óptimos
Para maximizar la eficacia de la trampa, colóquela donde los mosquitos sean más activos: cerca de fuentes de agua estancada, en rincones sombreados del jardín o en las inmediaciones de puertas y ventanas.
Este dispositivo se basa en principios físicos y biológicos sencillos. El dióxido de carbono los atrae inevitablemente, y la composición química del jabón hace el resto. Notará una diferencia significativa desde la primera noche, con una drástica reducción de las picaduras y el zumbido nocturno, lo que le permitirá disfrutar de las noches al aire libre nuevamente.
Para mantener la eficacia de la trampa, recuerde rellenar la mezcla cada 3 o 4 días, ya que la fermentación se ralentiza naturalmente. Además, no dude en cambiar la posición del cubo semanalmente para prevenir la aparición de estos insectos.