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Quienes recuerden los pañales de tela tradicionales probablemente recuerden un detalle importante: los imperdibles.
Pañales de tela
Los padres debían doblar cuidadosamente la tela, sujetarla en su sitio y asegurarla con imperdibles sin lastimar accidentalmente al bebé.
Después, se colocaron pantalones impermeables de goma o plástico sobre el pañal para ayudar a prevenir fugas.
Este proceso requería paciencia y práctica. Un pañal mal doblado podía resultar incómodo para el bebé o generar trabajo extra de limpieza para los padres.
Muchas personas que crecieron durante esta época recuerdan el olor a pañales de algodón recién lavados, la imagen de los pañales colgados en tendederos al aire libre y el esfuerzo constante que suponía mantener a los bebés limpios y cómodos.
El comienzo del cambio
Durante el siglo XX, muchos inventores comenzaron a buscar soluciones más sencillas para facilitar el cuidado del bebé.