En la fiesta de ascenso de mi hermana, ni siquiera tuve tiempo de brindar con champán cuando me miró y me dijo: «Estás despedida. Seguridad puede acompañarte a la salida». Con calma, dejé mi identificación de invitada sobre la mesa y respondí: «Díganles a mamá y papá que la reunión de la junta directiva empieza en tres horas». Su rostro reflejaba pura sorpresa.